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jueves 01/10/2026
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Salud

Después de un año y cuatro meses: Muriel deja el Hospital de La Serena y conoce por primera vez su hogar

Tras permanecer hospitalizada desde su nacimiento, la lactante recibió el alta luego de un desafiante proceso de atención, debido a una compleja condición de nacimiento que afecta su área intestinal que implicó una serie de intervenciones, implementación de nutrición parenteral y cuidados de alta complejidad de parte del equipo de salud y acompañamiento de la familia de la pequeña Muriel.

Con dieciséis meses de vida, Muriel dejó el Hospital de La Serena para continuar su recuperación junto a su familia. La pequeña nació prematura y durante sus primeros meses enfrentó una compleja patología intestinal que requirió una prolongada hospitalización, período en el que pasó por la Unidad de Paciente Crítico Neonatal, Unidad de Tratamiento Intermedio Pediátrico y Servicio de Pediatría. Fueron meses marcados por tratamientos, procedimientos y distintos desafíos clínicos, durante los cuales Muriel y su familia establecieron un estrecho vínculo con los equipos de salud que acompañaron su recuperación desde sus primeros días de vida.

El alta de Muriel significó todo un acontecimiento al interior del hospital serenense, ya que tanto su familia como el equipo de salud esperaban la llegada del gran día. La jornada estuvo marcada por una emotiva despedida, donde los funcionarios y funcionarias manifestaron su felicidad por los avances y progresos de Muriel, sin embargo, al pasar tanto tiempo, los equipos ya se habían encariñado con esta pequeña gran guerrera.

La patología con la que nació Muriel afectaba su capacidad para absorber los nutrientes necesarios para su crecimiento. Debido a esta condición, requirió nutrición parenteral, un preparado administrado mediante un acceso venoso central que, durante gran parte de su hospitalización, cubrió el 100% de sus requerimientos nutricionales.

Tras su paso por la Unidad de Paciente Crítico Neonatal y la Unidad de Tratamiento Intermedio Pediátrico, Muriel continuó su recuperación en el Servicio de Pediatría, donde con el paso de los días se convirtió en una más del equipo. Una nueva intervención quirúrgica permitió establecer una vía de alimentación a través de su intestino y avanzar progresivamente hasta suspender la nutrición parenteral. Con esta evolución y una vez que alcanzó las condiciones clínicas necesarias, Muriel pudo finalmente recibir el alta hospitalaria.

La doctora Camila Muñoz, pediatra y nutrióloga infantil del recinto de salud serenense, explicó que este proceso requirió un seguimiento permanente. “Es una condición poco frecuente. Sin embargo, producto de la prematurez y de algunas otras condiciones que se presentan cada vez más en nuestros pacientes, la vemos de manera más recurrente. Aun así, sigue siendo algo más bien infrecuente y, por lo tanto, representa un desafío para los equipos, que deben manejarla de manera óptima y lograr resultados tan exitosos como el que hemos tenido con Muriel”.

UNA FAMILIA HOSPITALARIA

Durante los 16 meses de hospitalización, sus abuelos, Marcela Carvallo y Kilbert Pino, tuvieron un rol permanente en su cuidado y acompañamiento. Con cuatro hijos adultos, nunca imaginaron que enfrentarían una hospitalización de estas características y extensión. Sin embargo, las necesidades de Muriel fueron cambiando sus rutinas y haciendo que gran parte de la vida de este matrimonio transcurriera en el hospital.

“Ha sido muy difícil, claramente, agotador. Pero lo que rescato y lo más lindo es que, a pesar de que tuvo altos y bajos por su enfermedad, ella siempre está riéndose”, relató Marcela, quien recuerda especialmente la sonrisa de su nieta incluso después de procedimientos y momentos complejos.

Durante este tiempo, los abuelos también fueron construyendo una relación cercana con los funcionarios y funcionarias que participaron en el cuidado de Muriel. Kilbert reconoce que la experiencia modificó la percepción que tenía del establecimiento y destaca el trato recibido por su nieta desde los distintos estamentos. “Para mi nieta, todos han sido un siete, desde el portero, los tíos del aseo, las TENS, las enfermeras, los doctores, todos. Al final se forma como una familia”.

Para Marcela, esa cercanía también fue importante durante los momentos más difíciles de la hospitalización. “Ha sido como una familia porque he tenido contención de todos lados. El trato que tenía la bebé era una recarga de energía para mí”, recordó.

UN EQUIPO QUE LA VIO CRECER

Muriel permaneció parte importante de su recuperación en el Servicio de Pediatría. La enfermera supervisora, Katherine Iturriaga, recuerda que cuando llegó a la unidad no existía certeza sobre cuánto tiempo permanecería hospitalizada ni cómo evolucionaría su proceso.

Para quienes trabajaron con ella, verla de alta también permitió dimensionar los cambios que experimentó durante su estadía. “Nos queda un nido vacío. La vamos a echar de menos porque se hacía sentir. Vimos cómo ella fue mejorando, cómo fue avanzando, cómo fue engordando, con el amor, el cariño y todo el trabajo del equipo que logró sacarla adelante”, señaló Katherine.

La doctora Muñoz también quiso destacar el vínculo que se generó durante una hospitalización que incluyó Navidad, Año Nuevo y Fiestas Patrias. “Estamos muy contentos como equipo de que ella por fin pueda tener una vida más normal en su casa, con su familia, como cualquier niño de un año y cuatro meses. Pero también estamos muy emocionados y conmovidos porque Muriel se ha hecho parte de nuestra familia intrahospitalaria”.

FINALMENTE… EL MUNDO EXTERIOR

Con el alta llegó también la posibilidad de hacer cosas que durante meses tuvieron que esperar. Una visita a la iglesia, conocer la playa y recorrer la ciudad son algunos de los primeros panoramas que sus abuelos imaginan para Muriel. Hasta ahora, gran parte de sus experiencias habían ocurrido dentro del hospital. Su paseo más lejano había sido el frontis del establecimiento, donde las ambulancias y vehículos llamaban profundamente su atención, despertando su curiosidad.

Para Marcela, dejar el hospital después de 16 meses también genera sentimientos encontrados. El lugar que durante tanto tiempo fue parte de la rutina de ambas también se convirtió en un espacio donde encontró apoyo mientras acompañaba a su nieta. “Igual me da pena irme, aunque obviamente quiero que Muriel tenga una vida normal, es como dejar algo también que nos perteneció a las dos”, confesó.

Esta vez, sin embargo, la salida es distinta. Muriel deja atrás los pasillos que conoció desde que nació y comienza una etapa fuera del hospital, junto a su familia y con nuevas experiencias por descubrir.