Del papel al registro clínico electrónico y de sus históricos pasillos a un nuevo recinto de más de 125 mil metros cuadrados: el establecimiento conmemoró su aniversario refiriéndose a los cambios que marcarán su próxima etapa y reconociendo a las personas que han construido su historia.
Cerca de medio milenio de historia respaldan el trabajo ininterrumpido del Hospital de La Serena, una institución que ha visto cambiar sus edificios, tecnologías, procedimientos y generaciones de trabajadores, pero que mantiene intacto su propósito de cuidar la salud de las personas de La Serena y la región. Con esa convicción, el primer hospital de Chile construido en regiones celebró su aniversario con una ceremonia que puso en perspectiva su trayectoria y proyectó los desafíos que marcarán el futuro, entre ellos la transformación digital, la incorporación de nuevas prestaciones de alta complejidad y la construcción de un nuevo establecimiento que permitirá proyectar la salud de la región durante los próximos 50 años.
En la ceremonia, el director del Hospital de La Serena, Iván Marín, destacó la capacidad de la institución para adaptarse a las transformaciones de la sociedad y la importancia del recinto para la comunidad. “Lo que caracteriza a las instituciones que tienen cientos de años y que prevalecen es que tienen mucha claridad respecto de cuáles son sus objetivos y cuál es su misión institucional. Ese debe ser el norte que nos guíe. Lo importante es que todos los que estemos acá tengamos nuestro faro, que es tener al paciente en el centro de nuestra atención”.
CINCO SIGLOS DE HISTORIA PARA MIRAR HACIA EL FUTURO
La historia del Hospital de La Serena comenzó en 1559, cuando se construyó el Hospital Nuestra Señora de la Asunción. Tras funcionar inicialmente en el centro de la ciudad, en 1952 se inauguró el tradicional edificio de calle Balmaceda. Posteriormente se incorporaron nuevas unidades y prestaciones, mientras el recinto debió enfrentar emergencias como el incendio de 1969 y el terremoto de 1975, episodios que pusieron a prueba su infraestructura y continuidad asistencial.
Décadas más tarde, la apertura del Centro de Diagnóstico Terapéutico (CDT), en 2022, marcó un nuevo capítulo en la modernización de la atención ambulatoria y el inicio de una transición hacia el futuro establecimiento.
En este contexto, uno de los cambios más significativos de su historia reciente es la transformación digital. El establecimiento se encuentra en la etapa final de implementación de su Registro Clínico Electrónico, un proceso que comenzó a fines de 2025 y que permitirá dejar atrás progresivamente el papel y el lápiz en los distintos ámbitos de atención.
Camilo Allendes, subdirector administrativo y uno de los líderes del proceso de transformación digital del recinto, destacó el carácter pionero del hospital en esta materia.
“Da gusto que se escuche este concepto de transformación digital. La ley nos ha impulsado a implementar estrategias al interior de los establecimientos con el objetivo de mejorar la atención de los usuarios. En nuestro caso, particularmente, estas herramientas permiten mejorar la atención ya que con la implementación del registro clínico electrónico y otras herramientas disponibles en el establecimiento podemos obtener información más fidedigna y certera, a partir de la cual, por supuesto, se pueden tomar medidas más atingentes a las realidades que se están abordando en cada momento”.
A ello se suma ADHARA, un sistema de gestión administrativa desarrollado por el propio hospital, que permite gestionar bodegas, inventarios, compras y otros procesos. La herramienta continuará ampliándose para incorporar la mantención de equipos clínicos e industriales, con la proyección de replicar su implementación en otros hospitales de la región.
Por su parte, Paola Astudillo, dirigente y representante de los gremios del establecimiento destacó este proceso. “Uno de los desafíos que tenemos hoy es el avance del hospital en materia digital. Para algunos equipos ha sido difícil pasar de procesos manuales a sistemas digitales, pero en el transcurso de este proceso hemos ido viendo que es una herramienta de apoyo, tanto para nosotros como funcionarios como también para los usuarios”.
TRES PROYECTOS QUE AMPLÍAN LAS FRONTERAS DE LA ATENCIÓN
La modernización del Hospital de La Serena también se expresa en tres iniciativas que buscan incorporar nuevas capacidades resolutivas para la Región de Coquimbo y la macrozona norte: el primer Centro Regional de Cirugía Robótica, la Unidad de Medicina Reproductiva de Alta Complejidad y el desarrollo de la Cardiocirugía.
Actualmente, la iniciativa de Cirugía Robótica se encuentra ingresada al Gobierno Regional en busca de financiamiento, mientras que Medicina Reproductiva de Alta Complejidad está a la espera de pertinencia técnica de Minsal y en proceso de evaluación de factibilidad presupuestaria en el Gobierno Regional. En tanto, el proyecto de Cardiocirugía cuenta con pertinencia técnica y se está a la espera de que MINSAL confirme la cartera de servicios de cardiocirugía en el hospital serenense. En el caso de la medicina reproductiva, la proyección es de alcance macrorregional, en tanto, el proyecto de Cardiocirugía busca ampliar la resolución quirúrgica de patologías cardiovasculares en la región, incluyendo una parte importante de las intervenciones que actualmente requieren atención fuera de ella.
Estas iniciativas se suman a la construcción del Nuevo Hospital de La Serena, un recinto de más de 125 mil metros cuadrados, con 671 camas y una infraestructura entre ocho y diez veces mayor que la actual y que al mes de agosto lleva un 26,38% de avance.
Para Marín, la incorporación de tecnología y el desarrollo de nuevas capacidades no son procesos separados. El avance digital permitirá que el establecimiento llegue mejor preparado al futuro recinto, dando continuidad a los sistemas y procedimientos que hoy comienzan a consolidarse.
HISTORIAS QUE CONSTRUYEN HOSPITAL
Si hay algo en lo que todos coinciden es que las y los funcionarios son quienes permiten que el Hospital de La Serena logre mantenerse en funcionamiento durante más de cuatro siglos. Ese fue uno de los mensajes centrales de la ceremonia, donde se reconoció a 23 funcionarios por 20 años de servicio, 9 por 30 años y 4 por 40 años de trayectoria. A ellos se sumó, por primera vez en la historia de estos reconocimientos, el doctor Rafael Campusano, quien cumplió 50 años de dedicación a la salud pública en forma ininterrumpida.
Entre quienes recibieron el reconocimiento por cuatro décadas de servicio estuvo Rosa Alvarado, quien describió su relación con el establecimiento desde una perspectiva que difícilmente cabe en una frase. “Yo estoy feliz. Me enorgullece estar dentro de la familia hospitalaria, siento que esto es como un segundo hogar”.
La ceremonia también contempló el reconocimiento a siete funcionarios que representan los valores del hospital, así como a dos funcionarias destacadas por la comunidad usuaria a través de felicitaciones ingresadas a la OIRS, quienes fueron investidos como “Embajadores del Buen Trato”. A ello se sumó la distinción a los equipos de Medicina 2 y del Laboratorio de Anatomía Patológica por su aporte a la prevención de riesgos laborales.
En tanto, la doctora Pilar Jiménez, jefa del depto. de Gestión, Planificación y Control de Servicio de Salud Coquimbo destacó el valor de este encuentro. “Lo más bonito y lo más importante de esta instancia son las personas. Es fundamental reconocer el trabajo de cada uno de los funcionarios del hospital, que tiene una historia de casi medio siglo. Es muy emocionante y muy grato estar acá”.

