La comuna avanza en la concesión de un moderno aparcadero en Pan de Azúcar, en respuesta a una problemática que se repite a nivel nacional por la saturación de recintos destinados a vehículos retirados de circulación, entregando mayor seguridad y fortaleciendo la recuperación de espacios públicos.
En medio de una problemática que se ha instalado a nivel nacional debido al colapso de corrales municipales, la comuna de Coquimbo comienza a dar un paso concreto hacia la solución. De forma unánime, el Concejo Municipal aprobó el inicio del proceso de concesión de un nuevo aparcadero municipal en el sector de Pan de Azúcar, iniciativa que busca ampliar la capacidad actual y fortalecer las labores de seguridad y fiscalización en el territorio.
La medida surge en un contexto crítico. Actualmente, Coquimbo cuenta con tres corrales municipales completamente saturados, acumulando en total cerca de 750 vehículos. El principal recinto, ubicado en calle El Trapiche en el Barrio Industrial, con una superficie de 4 mil m2, alberga 550 vehículos. A este se suman otros dos espacios, uno en el Barrio Industrial que ya resguarda 120 vehículos en un área de 100 m2, y un tercer corral que mantiene cerca de 80 vehículos en un terreno de aproximadamente 1.400 m2.
Este escenario no solo refleja una realidad local, sino que evidencia una crisis extendida en distintos municipios del país, donde la falta de espacios adecuados limita la capacidad de retirar vehículos abandonados o incautados, afectando directamente la seguridad y el orden público.
En Coquimbo, la situación se agrava con la existencia de cerca de 490 vehículos abandonados en la vía pública, según catastros municipales. Estos automóviles no solo ocupan espacios que deberían estar destinados a la circulación, sino que también se transforman en focos de incivilidades, siendo utilizados como microbasurales, generando plagas y facilitando la comisión de delitos. Sectores como Tierras Blancas concentran el 25% de estos casos, seguidos por la Parte Alta (18%), zonas rurales (17%) y Punta Mira (16%). Eso sí, desde el 2024-2025 se han retirado cerca de 70 vehículos de las calles.
Frente a este panorama, el nuevo aparcadero proyectado en Pan de Azúcar aparece como una solución estructural. El recinto, de propiedad municipal, cuenta con una superficie de 8.500 m2 y capacidad para albergar cerca de 320 vehículos y tendrá estándares modernos de seguridad e infraestructura, incluyendo portón automático, iluminación, cámaras de televigilancia, oficinas, servicios básicos y resguardo permanente.
Desde el municipio destacan que esta iniciativa permitirá mejorar la gestión en materia de retiro de vehículos abandonados y fortalecer el trabajo conjunto con Carabineros, especialmente en la incautación de automóviles involucrados en infracciones o delitos. Así lo señala el alcalde (s) David Díaz López para quien esta medida responde a una necesidad urgente. En esa línea, explicó que el nuevo espacio permitirá intervenir de mejor manera en los barrios, recuperar espacios públicos, disminuir focos de incivilidad y aumentar la sensación de seguridad entre los vecinos, tal como ha sido la prioridad del alcalde Ali Manouchehri.
“La idea de este corral es que tenga un efecto punitivo en las personas. Cuando le retiramos el vehículo, se entiendan dos cosas: primero, el mensaje de cumplir con la ley y, segundo, que no le va a salir barato en Coquimbo andar con los papeles atrasados o cometiendo algún tipo de infracción o derechamente un delito, porque el corral estará al 100% operativo y, evidentemente, por día aparcado tendrán que pagar lo que establece la ordenanza municipal”.
El proyecto considera un servicio integral que funcionará las 24 horas del día, los siete días de la semana, incluyendo el traslado de vehículos, custodia, resguardo, seguros y la gestión administrativa correspondiente. Además, contempla el remate de vehículos no retirados tras seis meses, tal como lo contempla la ley, lo que permitirá mantener la disponibilidad de espacios.
Desde Carabineros, en tanto, valoraron la iniciativa debido al impacto directo que tiene la falta de corrales en la labor policial. El mayor David Gallardo, de la Segunda Comisaría de Coquimbo indica que la acumulación de vehículos en unidades policiales (actualmente cerca de 50) no solo congestiona los recintos, sino que también obliga a destinar recursos humanos al resguardo de estos, reduciendo la presencia efectiva en terreno, además genera que la labor policial se vea afectada ya que no pueden sacar de circulación los automóviles cuyos conductores han cometido infracciones.
“Lo que nos afecta es el problema operativo. Los carabineros van a comenzar a retirar menos vehículos, porque al tener los cuarteles colapsados, obviamente no se va a arriesgar a incautarlos. Entonces se generan ciertos canales de conversación muchas veces con el Ministerio Público, los tribunales, para de alguna forma cursar una infracción y que el vehículo quede de cierta forma circulando en la vía pública. Si nosotros tenemos una capacidad de aparcar más vehículos, directamente va a beneficiar en la actividad policial, porque podemos incautar y, de alguna forma, coartar la acción del delincuente, porque todos sabemos que el crimen no se mueve de a pie, se mueve en vehículo”.
De esta manera, Coquimbo busca posicionarse como una comuna que enfrenta de manera concreta una problemática extendida en el país, avanzando en soluciones que permitan mejorar la seguridad, optimizar la gestión municipal y recuperar espacios para la comunidad.

