- La educación, la vacunación y el tamizaje oportuno son herramientas fundamentales para reducir la incidencia de la enfermedad.
Coquimbo, 26 de marzo de 2026— En Chile, cerca de 600 mujeres fallecen cada año por cáncer cervicouterino, lo que equivale a casi dos muertes diarias. En tanto, a nivel local, la región de Coquimbo registró 43 defunciones solo en 2025, de acuerdo con las cifras preliminares del DEIS. El factor común en la gran mayoría de estos casos es el Virus del Papiloma Humano (VPH), una infección de transmisión sexual altamente prevalente y prevenible.
“El VPH es altamente frecuente: se estima que el 80% de las personas sexualmente activas lo contraerá en algún momento. Su transmisión, que afecta a hombres y mujeres, se ve favorecida por el inicio temprano de la vida sexual, la falta de protección y tener múltiples parejas”, explica el Dr. Javier Elorza, médico oncólogo y Coordinador de Oncología del Instituto del Cáncer RedSalud en Clínica RedSalud Elqui.
En esta línea, en el marco del mes de la prevención del cáncer cervicouterino, el especialista advierte que, si bien en la mayor parte de los casos el sistema inmunológico elimina el virus de forma natural, el riesgo aparece cuando la infección persiste sin ser detectada ni tratada. “Es vital entender que tener el Virus del Papiloma Humano no es sinónimo de cáncer. Un resultado positivo solo indica la presencia del virus; el desafío real aparece cuando esa infección persiste en silencio durante años, pudiendo derivar en lesiones graves o diversos tipos de cáncer si no se detecta a tiempo.”, enfatiza.
Existen dos categorías de VPH: los de bajo riesgo, que causan verrugas genitales, y los de alto riesgo (como el 16 y 18). Estos últimos son críticos porque pueden provocar cáncer de cuello uterino, anal, de pene, vulva u orofaríngeo.
¿Cómo prevenir el VPH?
La estrategia impulsada por la Organización Mundial de la Salud establece como meta al 2030 vacunar al 90% de las niñas antes de los 15 años, realizar tamizaje al 70% de las mujeres y asegurar tratamiento al 90% de quienes sean diagnosticadas, con el objetivo de eliminar el cáncer cervicouterino como problema de salud pública.
En este contexto, el Dr. Elorza enfatiza que la prevención primaria es la primera línea de defensa y se basa en dos pilares: educación y vacunación. “La educación sexual integral basada en evidencia es una herramienta fundamental de prevención, porque permite comprender cómo se transmite el VPH y cuáles son las medidas efectivas para evitarlo”, indica.
A ello se suma la vacunación contra el VPH, incorporada en el Programa Nacional de Inmunizaciones. Desde 2024, el esquema pasó de dos dosis a una sola para escolares de 4° básico, manteniéndose como una estrategia gratuita y de alta efectividad. Para quienes no fueron vacunados en la etapa escolar, la vacuna está disponible, previa presentación de orden médica, para mujeres y hombres desde los 9 hasta los 45 años.
En el ámbito de la prevención secundaria, destacan las herramientas de tamizaje. En Chile, todas las mujeres tienen acceso gratuito al examen de Papanicolaou (PAP) a través del sistema de Garantías Explícitas en Salud (GES), prueba que históricamente ha permitido detectar lesiones precancerosas. A este examen, se suma el test de PCR para VPH.
“El PAP y el test de PCR para VPH son herramientas complementarias que permiten tomar decisiones más oportunas. Mientras el PAP detecta cambios en las células, el test de VPH identifica la presencia del virus incluso antes de que aparezcan lesiones, ampliando la ventana de acción para intervenir”, sostiene el especialista del Instituto del Cáncer RedSalud en Clínica RedSalud Elqui.
En nuestro país, la recomendación del PAP es para mujeres de 21 a 65 años, y repetirlo cada tres años Desde los 30 y hasta los 65 años, puede incorporarse el test de PCR para VPH, que se realiza cada cinco años.
«Detectado en etapas iniciales, este cáncer presenta tasas de curación cercanas al 100%. Por eso, hoy es fundamental combinar la vacunación con exámenes preventivos como el PAP o el test de VPH. Estas herramientas han cambiado la historia de este cáncer, permitiéndonos prevenirlo o detectarlo a tiempo. Lo más importante es que no postergues tus controles», concluye.

