Un reclutador puede dedicar apenas unos segundos a la primera revisión de un currículum. Marcela Topaz, académica de Ingeniería Comercial de la Universidad Andrés Bello, explica qué miran primero los seleccionadores, por qué enviar el mismo CV a todas las ofertas puede jugar en contra y cómo aumentar las posibilidades de conseguir una entrevista.
Encontrar trabajo no depende únicamente de contar con la experiencia necesaria. Antes de llegar a una entrevista existe una primera barrera que puede definirse en cuestión de segundos: lograr que el currículum sobreviva a los filtros automáticos y capte rápidamente la atención de un reclutador.
El desafío aumenta cuando se trata de cargos intermedios, como jefaturas, coordinaciones o posiciones de analista sénior. Según explica Marcela Topaz, académica de Ingeniería Comercial de la Universidad Andrés Bello, una oferta puede recibir entre 150 y 350 currículums durante sus primeras dos semanas.
Antes de la revisión humana, además, muchas empresas utilizan sistemas de seguimiento de candidatos o ATS (Applicant Tracking System), capaces de filtrar postulaciones según requisitos, experiencia y palabras clave relacionadas con la vacante.
Una vez superada esa etapa, comienza otra carrera contra el tiempo. «Un reclutador puede tardar entre 6 y 10 segundos en decidir inicialmente si un CV avanza o se descarta», explica Topaz.
¿Dónde se concentra esa primera mirada? Principalmente en la mitad superior de la primera página. Allí deberían quedar rápidamente identificables el último cargo, la experiencia previa relevante y los principales logros profesionales, idealmente acompañados de resultados concretos.
El error de mandar el mismo CV a todas las ofertas
Para Topaz, una de las principales claves es dejar atrás el currículum genérico. Si una empresa busca determinadas competencias, herramientas o conocimientos, el postulante debería adaptar la información para destacar aquellos elementos de su trayectoria que efectivamente coinciden con el cargo.
El primer paso es leer detenidamente la oferta y diferenciar cuáles son los requisitos obligatorios y cuáles son deseables. También es conveniente incorporar, cuando correspondan genuinamente a la experiencia del candidato, los mismos términos técnicos y palabras clave utilizados en el aviso.
La forma de presentar la trayectoria también puede marcar diferencias. En lugar de limitarse a enumerar funciones como «administrar proyectos» o «coordinar equipos», la especialista recomienda mostrar resultados cuantificables, como mejoras porcentuales, presupuestos administrados, metas alcanzadas o plazos optimizados.
Otro factor es el momento de la postulación. Según Topaz, enviar el CV durante las primeras 24 a 48 horas puede aumentar las posibilidades de entrar tempranamente en el proceso de revisión, antes de que el seleccionador avance en la construcción de una lista de candidatos.
¿No cumples con el 100%? No te descartes de inmediato
Encontrarse con una herramienta, metodología o software desconocido tampoco debería significar automáticamente abandonar una postulación.
La académica recomienda evaluar qué tan relevante es ese conocimiento para el puesto y, cuando sea posible adquirir una base rápidamente, tomar la iniciativa y comenzar a aprender antes de una eventual entrevista.
Tutoriales, cursos y plataformas digitales permiten familiarizarse con numerosas herramientas e incluso desarrollar pequeños proyectos de prueba. Eso no significa afirmar que se domina una competencia que recién se está aprendiendo, sino demostrar capacidad para reaccionar frente a una brecha de conocimiento.
«Llegar a una entrevista diciendo que no utilizabas una determinada herramienta en tu trabajo anterior, pero que ya comenzaste a estudiarla y probaste su funcionamiento, demuestra proactividad y autonomía«, sostiene Topaz.
En un proceso donde cientos de personas pueden competir por una misma vacante, el currículum tiene una tarea muy concreta: permitir que quien lo revise entienda rápidamente por qué ese perfil podría encajar con el puesto.
Más que llenar páginas con información, la clave está en seleccionar aquello que realmente importa para cada oferta: experiencia relevante, competencias, herramientas y, sobre todo, resultados capaces de demostrar el aporte realizado en trabajos anteriores.

