Esta iniciativa inédita en el establecimiento, lleva música clásica a pacientes, familiares y funcionarios de la UPC Coronaria y UTI Adultos como parte de una estrategia de humanización de la atención financiada por el Ministerio de las Artes, la Cultura y el Patrimonio.
“Todos nos detuvimos a escuchar”, cuenta Jocelyn Fernández, familiar de un paciente hospitalizado en la Unidad de Tratamiento Intensivo (UTI) Adulto quien, junto a otros familiares, se puso de pie para escuchar las piezas interpretadas, entre ellas una obra que había marcado a su familia años atrás. “Yo no había visto esto en un hospital. Música clásica la vemos siempre por los conciertos, pero en un hospital lo encontré maravilloso”, destacó. Una experiencia similar vivió Raquel Arancibia, esposa de Jorge Urbina, hospitalizado en la Unidad de Paciente Crítico Coronario. Su marido, aficionado a la música, ingresó tras sufrir un infarto y posteriormente un accidente cerebrovascular. Para ella, “esta experiencia con la música hace más llevadera la estadía acá, te relaja”.
Estas experiencias forman parte del proyecto “Música para el cuidado: Intervenciones y prácticas musicales en la Unidad de Paciente Crítico Adulto del Hospital de La Serena”, liderado por la docente y música Daniela Banderas, en conjunto con los equipos de Humanización, RNAO y Medicina Física y Rehabilitación del establecimiento. La iniciativa cuenta con financiamiento del Fondo de la Música del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y contempla 28 sesiones musicales entre abril y noviembre de este año.
Para el director del Hospital de La Serena, Iván Marín, la iniciativa representa una expresión concreta del trabajo que el establecimiento desarrolla en materia de humanización. “Uno de nuestros ejes es la humanización de la atención. Esto significa recuperar la cercanía del establecimiento con las personas, tanto con los pacientes como con sus familiares. En realidad, nadie quiere estar en un hospital o, al menos, todos queremos permanecer allí el menor tiempo posible. Esta iniciativa, que se desarrolla gracias al financiamiento del Estado y al impulso de una docente, nos permite contribuir a que esa experiencia sea más llevadera y, de alguna manera, acompañar el proceso de recuperación”.
La experiencia también fue valorada por el Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Darwin Castro, quien destaca que se trata de una iniciativa financiada a través del Fondo de la Música y que busca abrir nuevas posibilidades para el vínculo entre las artes y los espacios de salud. “Estamos muy contentos de poder apoyar iniciativas como esta, porque nos permiten ver cómo la música y la cultura pueden acompañar a las personas también en momentos complejos. Esperamos que esta experiencia pueda seguir creciendo y llegar a otros hospitales y comunas de nuestra región. Estas son buenas prácticas que vale la pena impulsar y replicar, porque acercan la cultura a espacios donde también puede generar bienestar y hacer una diferencia en la vida de las personas”.
Por su parte, Karen Irribarra, Seremi de Salud también destacó esta importante iniciativa. “Este proyecto de humanización nos lleva a la esencia del ser humano y a la esencia de los profesionales de la salud. Es un proyecto maravilloso, que ojalá pueda seguir y perpetuarse en el tiempo y que va a mejorar la calidad de la estadía de las personas”.
LA PROPUESTA
Las intervenciones musicales duran aproximadamente 30 minutos, desarrolladas de manera intercalada en la UPC Coronaria y UTI Adultos. Las sesiones consideran un saludo musical, interpretación de piezas, una actividad participativa y una despedida, adaptándose a las condiciones de cada unidad y evitando que la intervención resulte invasiva.
El equipo está integrado por Daniela Banderas en flauta traversa, Tatiana Espinoza en violín, Vanessa Flores en violoncello y Gabriel Gálvez en guitarra. El repertorio transita por la música docta, el folclor, la tradición y la música popular, incorporando también, cuando es posible, solicitudes de pacientes, familiares y funcionarios.
“Hace mucho tiempo que le venía dando vueltas a la idea de hacer un proyecto donde congeniara la música con temas de salud. Yo soy una convencida de que la música es una experiencia que nos despierta salud y nos proporciona bienestar”, destacó Daniela Banderas, docente y encargada del proyecto.
Desde el Servicio de Salud Coquimbo, su director, Ernesto Jorquera, valoró que la música llegue precisamente a espacios donde pacientes y familias enfrentan momentos de especial complejidad. “Hasta en los momentos más complejos del estado de recuperación, estar en la posibilidad de disfrutar algo como la música nos pone en una condición también distinta, de inclusive bienestar, aun cuando estamos en una situación compleja”, afirmó.
Para los equipos clínicos, esta experiencia también ha sido beneficiosa, así lo destacó Marcela Hermosilla, enfermera supervisora (s) de la UPC del recinto de salud serenense. “El arte y la música en particular, tienen que ver con la expresión del ser humano y eso nos hace muy bien a todos: a los pacientes, a los funcionarios, a las familias. Creo que, en medio de un día que muchas veces puede ser difícil, la música es como un bálsamo; nos regala un momento de paz, de quietud y de calma, de conexión con uno mismo”.
Por su parte, Valentina Miranda, enfermera de la UPC Coronaria, destacó que “los equipos de salud trabajan con personas; no tratamos con nombres, con camas ni con patologías, tratamos con personas que tienen familias, historias y realidades, y que pueden estar enfrentando un diagnóstico que evoluciona favorablemente o, en algunos casos, un diagnóstico más complejo. Por eso, esta estrategia de humanización es tan importante”.
La propuesta, pionera en la región, busca abrir dentro de las unidades críticas un espacio diferente donde la participación y la música permitan acompañar a quienes están hospitalizados, a sus familias y también a los equipos que diariamente trabajan en estos servicios.

