Por Cristián Sánchez – Director de Carrera Ingeniería Civil en Minas de la Universidad Central, Región de Coquimbo
Cada agosto, cuando conmemoramos el Mes de la Minería y recordamos a San Lorenzo, patrono de los mineros, surge una oportunidad para reconocer nuestra historia y mirar hacia adelante: ¿qué papel tendrá esta actividad en el futuro de la Región de Coquimbo?
La minería ha sido parte fundamental de nuestra identidad y seguirá siendo un motor de desarrollo regional. Hoy existen señales concretas de una nueva etapa. Los Pelambres proyecta extender su vida útil y aumentar el uso de agua desalada; El Espino se prepara como una nueva operación de cobre y oro; y El Romeral avanza hacia una fase subterránea. A ello se suman proyectos de exploración que buscan sostener la actividad durante las próximas décadas.
También está la pequeña y mediana minería, cuya presencia histórica en Elqui, Limarí y Choapa forma parte del desarrollo de sus comunidades. Por eso, el futuro minero de Coquimbo no debe pensarse sólo desde las grandes faenas, sino como un ecosistema productivo capaz de fortalecer encadenamientos, generar sinergias y consolidar un clúster regional de proveedores, trabajadores, emprendedores, técnicos y profesionales.
El desafío no consiste solamente en producir más cobre, hierro u oro. La verdadera tarea es lograr que esa riqueza se traduzca en empleo local de calidad, formación técnica, innovación, infraestructura, seguridad hídrica y mejores condiciones de vida.
En esta mirada, la integración con San Juan puede convertirse en una oportunidad histórica. El corredor por Agua Negra, junto con otras alternativas de conectividad cordillerana, podría acercar a Coquimbo a una de las zonas con mayor potencial cuprífero de Argentina, fortaleciendo nuestros puertos, la logística y el desarrollo de servicios y proveedores mineros.
Coquimbo posee recursos minerales, energía renovable, experiencia, capital humano y una posición geográfica privilegiada. El desafío es articular esas ventajas bajo una visión común.
En este mes de la Minería, la pregunta no es solo cuánto mineral podremos producir, sino cuánto desarrollo económico y social seremos capaces de construir a partir de él. La oportunidad existe. Corresponde convertirla en bienestar, conocimiento y futuro para Coquimbo y su gente.

