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Salud

¿Leche, café o jugo? Las bebidas que pueden hacer que tus medicamentos funcionen peor

Académico de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello advierte que algunas bebidas de consumo cotidiano pueden disminuir la eficacia de ciertos tratamientos o aumentar el riesgo de efectos adversos. El agua sigue siendo la alternativa más segura para tomar medicamentos.

Tomar un medicamento parece una acción sencilla, pero hacerlo acompañado de la bebida equivocada podría alterar su efecto. Desde reducir la absorción de un antibiótico hasta aumentar el riesgo de reacciones adversas, algunas combinaciones que parecen inofensivas pueden afectar el éxito de un tratamiento.

Así lo explica Francisco Álvarez, académico de la carrera de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, quien señala que la forma en que se administran los medicamentos es tan importante como respetar la dosis indicada.

«Los medicamentos están diseñados para absorberse bajo determinadas condiciones en el estómago y el intestino. Algunas bebidas modifican ese proceso al cambiar el pH, unirse químicamente al fármaco o alterar las enzimas que participan en su metabolismo. Como consecuencia, el tratamiento puede perder eficacia o aumentar el riesgo de efectos adversos», explica el especialista.

Las bebidas que más interfieren con los medicamentos

Entre las interacciones más conocidas se encuentran los lácteos, cuyo contenido de calcio puede disminuir la absorción de algunos antibióticos, como las tetraciclinas y el ciprofloxacino, además de medicamentos utilizados para tratar la osteoporosis, como el alendronato.

Otro caso ampliamente estudiado es el del jugo de pomelo (toronja), capaz de aumentar la concentración de diversos medicamentos al bloquear una enzima intestinal responsable de metabolizarlos. Esto puede ocurrir con algunas estatinas, antihipertensivos, inmunosupresores y determinados tratamientos para trastornos de salud mental.

El café y las bebidas energéticas, en tanto, pueden potenciar efectos estimulantes, favorecer palpitaciones o ansiedad y disminuir la absorción de algunos medicamentos, como la levotiroxina, utilizada para tratar enfermedades de la tiroides.

Respecto del alcohol, el académico advierte que se trata de una de las combinaciones más riesgosas, ya que puede potenciar la somnolencia causada por sedantes y algunos analgésicos, aumentar el riesgo de daño hepático y modificar la respuesta de distintos tratamientos médicos.

El agua sigue siendo la mejor alternativa

Aunque existen excepciones, el agua continúa siendo la opción más segura para administrar la gran mayoría de los medicamentos, ya que no interfiere en su absorción y facilita que lleguen correctamente al estómago.

Sin embargo, el especialista recuerda que algunos tratamientos deben tomarse con alimentos para reducir molestias digestivas, mientras que otros requieren administrarse estrictamente en ayunas, como la levotiroxina o ciertos medicamentos para la osteoporosis.

«Siempre es importante leer las instrucciones del medicamento o consultar al químico farmacéutico cuando existan dudas. Un pequeño error en la forma de administración puede hacer que un tratamiento no funcione como se espera o aumente la posibilidad de presentar efectos adversos», afirma Álvarez.

Recomendaciones para evitar errores

El académico de la UNAB recomienda preferir siempre un vaso de agua para tomar medicamentos, evitar mezclarlos con leche, café, bebidas energéticas, alcohol o jugo de pomelo sin confirmar previamente que sea seguro, respetar las indicaciones sobre si deben administrarse con alimentos o en ayunas y no triturar, partir o abrir cápsulas sin indicación profesional.

«Además, es fundamental informar al médico y al químico farmacéutico sobre todos los medicamentos, vitaminas o suplementos que se consumen, ya que también pueden producir interacciones que afecten la seguridad o eficacia del tratamiento», concluye.