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viernes 19/06/2026
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Tendencias

Niñez migrante en Chile: la otra cara de la crisis que sigue presente en la frontera norte

  • Aunque los flujos migratorios han disminuido en comparación con los años más críticos, organizaciones advierten que miles de niños y niñas continúan enfrentando riesgos durante el tránsito y desafíos en su integración al país.

Santiago, junio de 2026.- Cada 20 de junio se conmemora el Día Mundial del Refugiado, una fecha que invita a mirar una realidad que suele quedar en segundo plano en el debate migratorio: la situación de los niños, niñas y adolescentes que cruzan fronteras junto a sus familias en busca de seguridad y nuevas oportunidades.

En Chile, la crisis migratoria ha tenido un fuerte impacto en la infancia. Según antecedentes levantados por organizaciones como World Vision, el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), Cruz Roja, UNICEF y TECHO-Chile, cerca del 70% de las personas migrantes venezolanas que ingresan al país lo hacen acompañadas de al menos un niño o niña. Además, informes de organismos internacionales estiman que entre un 30% y un 33% de quienes ingresan por el paso fronterizo de Colchane corresponden a niños, niñas y adolescentes.

Si bien en la región de Tarapacá se ha registrado una disminución en el flujo de personas en situación de movilidad humana respecto a los años más críticos de la crisis, la presencia de niños y niñas en estos procesos sigue siendo una preocupación. Organizaciones que trabajan en terreno han advertido que persiste el tránsito por pasos no habilitados y rutas alternativas, como Huara, donde familias completas, incluidos niños y niñas, continúan enfrentando condiciones de alta vulnerabilidad.

Las políticas migratorias son definidas por el Estado. Nuestro foco es la protección infantil. Lo que no podemos permitir es que los niños sufran las consecuencias de decisiones que no tomaron. Queremos que cada niño, sin importar de dónde venga, tenga acceso a derechos básicos como salud, educación y protección”, señala María Trinidad Bustamante, Coordinadora regional del Programa de Área Cultivando Esperanza de World Vision Chile.

En este escenario, una de las principales preocupaciones corresponde a los procesos de integración social y al acceso efectivo a derechos fundamentales. En particular, la implementación de nuevas circulares y protocolos migratorios ha generado inquietud respecto de cómo estas medidas podrían afectar a familias con niños, niñas y adolescentes, especialmente en lo relativo al cumplimiento de las garantías establecidas en la Ley 21.430 sobre Garantías y Protección Integral de los Derechos de la Niñez y Adolescencia. “La migración no debe significar exclusión, la infancia no tiene fronteras y ningún niño o niña debería vivir discriminado por el lugar donde nació”, agrega Bustamante.

Desde sus programas en comunas como Alto Hospicio e Iquique, World Vision Chile desarrolla acciones de acompañamiento a familias migrantes, con apoyo psicosocial, fortalecimiento de habilidades, acceso a redes comunitarias y trabajo junto a establecimientos educacionales, organizaciones sociales y otros actores territoriales.

Es importante diferenciar la migración de la delincuencia, la gran mayoría de los niños migrantes llegan con sus familias buscando una vida mejor, no para delinquir. Cuando una comunidad acoge con respeto, construye integración y esperanza, todos los niños merecen sentirse parte”, concluye la representante de World Vision Chile.