Fundación Ilumina Sueños entrega recomendaciones y algunos consejos para acompañar a niños, niñas y adolescentes en su regreso a clases. El uso de las pantallas se dispara en la temporada estival y son muchos los padres que buscan alternativas para enfrentar este proceso.
Marzo del 2026-. La vuelta a clases tras las vacaciones de verano es mucho más que retomar horarios y volver a la rutina. Para los niños, niñas y adolescentes, implica la vuelta a espacios que requieren atención, espera, convivencia y regulación emocional, luego de un período marcado por rutinas más flexibles y un mayor uso de las pantallas.
Desde Fundación Ilumina Sueños advierten que, tras semanas de mayor exposición a dispositivos digitales, muchos niños, niñas y adolescentes regresan al colegio más inquietos, con menor tolerancia a la frustración y mayores dificultades para concentrarse. Esto no responde a un problema de conducta, sino a procesos normales del desarrollo que hoy se ven intensificados por el uso prolongado de pantallas, especialmente en cerebros que aún están en formación.
“La vuelta a clases no es solo un ajuste de horarios, es un proceso de adaptación emocional y cognitiva. Cuando los niños, niñas y adolescentes vienen de un período con alto uso de pantallas, el cerebro necesita tiempo para volver a ritmos más estables. Por eso es clave que las familias acompañen este proceso con rutinas progresivas y espacios de contención, más que con exigencias inmediatas”, explica Jocelyn Sepúlveda, directora de Educación de Fundación Ilumina Sueños.
El principal desafío del retorno escolar no está únicamente en cumplir horarios o normas, sino en acompañar el cambio de ritmo: pasar de entornos con estímulos constantes y recompensas inmediatas a espacios que requieren atención sostenida, paciencia y convivencia con otros.
En este contexto, desde la Fundación enfatizan la importancia de una transición armónica, donde el bienestar emocional y la adaptación progresiva sean tan relevantes como las exigencias académicas.
“El uso prolongado de pantallas impacta especialmente en cerebros que están en desarrollo, porque aumenta la impulsividad y dificulta la tolerancia a la frustración. En la vuelta a clases es esperable ver más irritabilidad o desregulación, y eso no significa que algo esté mal, sino que los NNA necesitan acompañamiento, límites claros y tiempo para volver a regularse”, señala Macarena Núñez, psicóloga infantojuvenil de Fundación Ilumina Sueños.
Este año, además, la vuelta a clases se da en un escenario donde se ha aprobado una normativa que regula el uso de celulares en establecimientos educacionales, la cual entrará en vigencia en marzo. Sin embargo, desde la organización recalcan que ninguna ley reemplaza el rol activo de las familias en la educación digital cotidiana.
7 recomendaciones para acompañar una vuelta a clases más tranquila.
Desde su experiencia en alfabetización y ciudadanía digital, Fundación Ilumina Sueños comparte estas orientaciones prácticas para las familias:
1. Calmar antes de pedir rendimiento
Cuando un niño o niña está muy inquieto o irritable, no es falta de voluntad. Dormir bien, comer a horario y sentirse contenido es la base para aprender.
2. Bajar la intensidad del día a día
Reducir pantallas ayuda, pero también es importante disminuir el ruido, la sobrecarga de actividades y la multitarea, para que el cerebro vuelva a ritmos más tranquilos.
3. Volver a las rutinas de a poco
Anticipar horarios, preparar mochilas y ordenar el día con tiempo entrega seguridad y reduce la ansiedad frente al regreso al colegio.
4. Enseñar a esperar, sin apurar
Después de las vacaciones, la paciencia cuesta más. Juegos de mesa, lectura compartida y actividades paso a paso ayudan a recuperar la tolerancia a la frustración.
5. Escuchar más, retar menos
Hablar de lo que sienten y acompañar el malestar regula más que corregir constantemente. Sentirse comprendidos facilita la cooperación.
6. Mover el cuerpo para ordenar la cabeza
El juego, el deporte y el movimiento ayudan a liberar tensión, mejoran el ánimo y favorecen la concentración en la rutina escolar.
7. Dar el ejemplo en casa
El uso que hacen los adultos del celular y las pantallas también educa. Regularse como adultos es parte fundamental del proceso.
Un mensaje para madres, padres y cuidadores
Desde Fundación Ilumina Sueños subrayan que este escenario es común y que no se trata de culpas ni de fallas parentales. A muchas familias les ocurre lo mismo en este período de transición, especialmente después de vacaciones largas.
Las pantallas están presentes en la vida cotidiana y muchas veces cumplen un rol práctico. Sin embargo, también es importante tomar conciencia de que su uso excesivo puede afectar el desarrollo emocional y cognitivo de NNA, especialmente cuando sus cerebros aún están en proceso de maduración.
Acompañar, poner límites claros y ajustar hábitos no es castigar, sino cuidar. La vuelta a clases se presenta así como una oportunidad para reordenar rutinas, fortalecer vínculos y promover un uso más consciente de la tecnología, favoreciendo un año escolar más equilibrado y saludable.

