Especialistas señalan que las tradicionales actividades de celebración de fiestas son mucho más que un beneficio: son un espacio donde la cultura se replica.
Por segundo año consecutivo, las celebraciones dieciocheras a lo largo del país tuvieron un carácter íntimo, lo que también se vio reflejado en las actividades que tradicionalmente organizan las empresas chilenas junto con sus trabajadores.
Y aunque a diferencia de 2020 este año se realizó una mayor cantidad de eventos, estos no pasaron de pequeños encuentros o reuniones de celebración virtuales, lejos de los masivos asados y ramadas de años anteriores. De hecho, el 40% de las empresas locales suspendieron todo tipo de actividad, según constató la consultora Mercer en su Encuesta de Fiestas Patrias 2021. Si bien la situación responde a un fenómeno externo, los expertos laborales advierten que estas situaciones pueden estar mermando la cultura organizacional.
“Aunque la suspensión de estas actividades es menor a la que se observó el año pasado, las cifras siguen siendo altas”, dice Agustina Bellido, líder de Carrera en Mercer Chile. “Es por ello que es necesario repensar la forma de festejar estas fechas, a fin de reunir a los trabajadores, integrarlos y aumentar la motivación”.
“Este tipo de celebraciones han servido tradicionalmente para unir a los grupos de trabajo”, por su parte Francisco Droguett, director de Marketing de Sodexo Beneficios e Incentivos. “La falta de estos ESPACIOS SOCIALES puede generar un distanciamiento entre las personas y así pudimos observar en el último Índice de Calidad de Vida, donde se observó una tendencia a la baja en las buenas relaciones con los compañeros y las instancias de celebración.
¿Qué nos dice esto? Que es necesario poner atención a nuestros equipos, ya que el trabajo en grupo es vital para la productividad y el compromiso que puedan sentir las personas con las compañías”.
Según el estudio de Sodexo, el compromiso de los trabajadores frente a las empresas cayó el año pasado a un 54%, lejos del 88% que mostraba esta variable en 2016. Al parecer, el distanciamiento social está afectando algunos engranajes al interior de las organizaciones.
“Las interacciones cara a cara han sido históricamente una forma de transmitir la cultura de las empresas”, explica Bellido, quien señala que, más allá de manuales o directrices escritas, es el día a día del trabajo el que muestra la forma de hacer las cosas al interior de las empresas y que este tipo de eventos “dan cuenta de esas estructuras al interior de las compañías y permiten generar el compromiso entre las partes”.
UNA NUEVA CULTURA
Sin embargo, los expertos señalan que es probable que buena parte de estas actividades no vuelvan a ser como eran en el pasado. Es que, más allá de que el fin de la pandemia este cerca —expertos de la OMS estiman que podría estar controlada en marzo de 2022— pareciera que el trabajo remoto llegó para quedarse.
De acuerdo a una encuesta realizada a mediados de año también por Sodexo, el 47% de los trabajadores chilenos espera poder seguir trabajando bajo un modelo híbrido, en que se combinan jornadas en la oficina con otras de teletrabajo. Además, el 17% de los participantes señaló que espera no volver a pisar la oficina y realizar todas sus labores desde su hogar.
Esto presenta nuevos desafíos para quienes gestionan la cultura al interior de las empresas, que deberán echar mano a nuevas estrategias en busca de lograr traspasar las mecánicas propias de cada organización.
“Esto demuestra que el rol de las áreas de recursos humanos no puede ser solo de soporte, sino que tiene que ser el socio estratégico del negocio y que requiere de equipos robustos”, explica Bellido. “Una empresa es mucho más que finanzas y siempre hay que recordar que al interior de ella trabajan seres humanos y hoy el acompañamiento de ellos es vital, tanto para que entiendan las dinámicas propias de las empresas, como para desarrollar aptitudes y liderazgos”.
