Ministerio de Salud e ISP ratificaron que se requiere receta para adquirir anticonceptivos, generando preocupación entre usuarias por posibles barreras de acceso. Autoridades defienden la medida como parte de estándares internacionales de seguridad.
La confirmación oficial del Ministerio de Salud y del Instituto de Salud Pública (ISP) sobre la exigencia de receta médica para adquirir anticonceptivos en farmacias ha generado un amplio debate público. La medida, que incluye métodos orales, inyectables y otros formatos, se enmarca en la normativa vigente, pero ha sido cuestionada por posibles efectos en el acceso oportuno a estos medicamentos.
La discusión tomó fuerza tras denuncias en redes sociales por parte de mujeres que relataron dificultades para obtener sus anticonceptivos habituales. Ante esto, Verónica Vergara, jefa de la sección de Fármaco Cosmetovigilancia del ISP, explicó que la exigencia busca asegurar una evaluación médica previa adecuada, considerando los antecedentes clínicos de cada paciente. “Se trata de una medida alineada con los estándares internacionales de farmacovigilancia”, señaló.
La ministra de Salud, Ximena Aguilera, reconoció que la normativa “muchas veces no se cumplía” en la práctica y anunció que el Gobierno promoverá recetas con mayor vigencia para facilitar la continuidad de los tratamientos. “Nuestro objetivo es garantizar seguridad sin generar interrupciones innecesarias en el acceso”, afirmó.
Desde APROFA, Macarena Filún subrayó que las recetas pueden presentarse en formato físico, digital o electrónico, lo que busca flexibilizar el cumplimiento de la medida. Además, recordó que los anticonceptivos de emergencia, como la píldora del día después, seguirán disponibles sin receta.
Mientras autoridades insisten en que la medida busca proteger la salud de las usuarias, organizaciones feministas y ciudadanas alertan sobre el riesgo de que se transformen en una barrera burocrática para ejercer el derecho a decidir. El debate sigue abierto.
