- Desde la institución destacan la importancia de la anticipación y la sensibilidad emocional ante el inicio del año parvulario.
Este miércoles 4 de marzo, más de mil nuevos niños y niñas ingresarán por primera vez a las aulas de las 127 unidades educativas de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) en la región de Coquimbo. Este hito, que representa el comienzo de una trayectoria de aprendizajes y descubrimientos, se completará el lunes 9 de marzo con el reingreso de los párvulos antiguos a sus respectivos establecimientos en toda la región.
Ante este escenario, la Subdirección de Calidad Educativa enfatizó que el retorno al Jardín es un proceso adaptativo que requiere el compromiso de las familias, donde la transición desde la casa al jardín puede generar diversas manifestaciones emocionales en niños y niñas, tales como ansiedad o inseguridad, las cuales deben ser abordadas con empatía y contención.
El valor de la anticipación
Para abordar este proceso en el hogar, la trabajadora social y asesora técnica de la institución, Karla Espinoza, subrayó la necesidad de socializar el cambio con antelación. “Es fundamental explicarles a los niños y niñas qué es el jardín y las experiencias que vivirán, o bien recordarlas en el caso de quienes ya tienen historia en el centro educativo”, señaló, instando a las familias a generar relatos positivos sobre el reencuentro con sus pares.
En la misma línea, la asesora afirmó que la predictibilidad es un factor de calma. En ese sentido, sugirió ajustar progresivamente las rutinas domésticas antes del primer día.
“Las estructuras diarias entregan seguridad. Por ello, recomendamos organizar con anticipación hábitos de sueño, alimentación y orden, facilitando una llegada al establecimiento mucho más fluida y sin sobresaltos”.
Estrategias frente al desafío
Para brindar mayor seguridad emocional, se sugiere permitir que el niño o niña lleve un objeto o juguete de apego durante los primeros días, lo que funcionará como extensión del hogar y facilitará la autorregulación.
De igual forma, las rutinas entregan seguridad, por lo que se sugiere construir horarios estables para dormir y despertar, preparar mochila y ropa la noche anterior, organizar las jornadas de alimentación.
Además, para disminuir la ansiedad de la incertidumbre, se sugiere acercarse días previos al inicio de clases al establecimiento. Esta anticipación permite familiarizarse con el entorno y crea confianza.
Asimismo, desde la institución se recalca la relevancia de acompañar emocionalmente este proceso, validando las emociones de niñas y niños y generando espacios de confianza que permitan una transición respetuosa y segura hacia esta nueva etapa educativa.
“Hacemos un llamado a las familias a confiar en este proceso. En JUNJI, priorizamos una transición respetuosa; por ello, nuestros equipos están preparados para brindar ese soporte emocional necesario, validando lo que cada niño siente y garantizando un ingreso seguro a la trayectoria educativa”, concluyó el director regional de JUNJI, Marco Antonio Ávila.

