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viernes 06/03/2026
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Tendencias

La IA en el trabajo: la diferencia está en el método

Por Roni Pérez Pizarro, director académico Universidad Central sede Región de Coquimbo

La conversación sobre inteligencia artificial suele quedarse en que ayuda a “automatizar tareas”. Si bien es una de sus virtudes, es mucho más profunda: está transformando el método en el quehacer profesional. Ingenieros/as que deciden con datos en tiempo real, docentes que liberan horas para retroalimentar mejor, equipos clínicos que priorizan con apoyo algorítmico, periodistas que verifican fuentes a escala y detectan patrones en bases de datos. No se trata de reemplazo, sino de criterio humano potenciado.

En Chile, se publicó la Política Nacional de Inteligencia Artificial, que incluye un apartado sobre los impactos en el trabajo. En estos años también se han impulsado acciones vinculadas con el empleo y las competencias. Un ejemplo es SABE, plataforma del SENCE presentada en 2024, que usa IA para recopilar y analizar avisos de empleo y detectar qué habilidades crecen por sector y territorio. Ese insumo ofrece a instituciones de educación superior y a empresas una brújula para ajustar planes de estudio y orientar decisiones de contratación.

La formación en habilidades digitales evidencia mejoras en inserción y trayectoria laboral. Ese progreso no depende solo de la herramienta, sino del método: uso responsable de tecnologías, gestión de datos y documentación de decisiones. En ese marco, capacitarse en IA refuerza el método y lo vuelve visible mediante evidencias de desempeño que muestran cómo trabajamos y bajo qué estándares.

La diferencia entre profesionales del mismo campo la definirá el método. La IA ayuda a estructurar el trabajo, explicitar fuentes y límites, y dejar registro de los procesos. Ese método se traduce en confianza, ya que cada acción va acompañada de un rastro de decisiones en el proceso, no solo del resultado final. Este principio, que implica trabajar con criterio, datos y evidencia, es transversal a la minería, educación, salud y distintos ámbitos.

En el contexto regional, Chile aparece bien posicionado en el Índice Latinoamericano de IA (ILIA), que en su edición más reciente figura entre los ecosistemas con mejores condiciones para desarrollar IA, considerando infraestructura, capital humano y marcos de gobernanza. Esta base permite que quienes integren IA conviertan esta ventaja país en ventaja profesional.

El desafío es aplicar la IA con método. Esa es la diferencia entre dominarla y usarla de manera superficial.