María Luz Endeiza, infectóloga pediátrica y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes (UANDES), advierte que está situación está comenzando a notarse en una sobrecarga y atochamiento en la atención de urgencia infantil, las cuales no solo contemplan las consultas, sino también la detección de virus, como el brote de la influenza que inició la semana pasada.
Al respecto, la especialista destaca la vacunación como una de las principales medidas preventivas, especialmente en enfermedades que cuentan con inoculación, como el COVID-19 y la influenza. En ese sentido, recuerda la importancia en que los niños con diagnóstico de asma, diabetes, problemas cardiacos u otras comorbilidades, reciban el fármaco, ya sea a través de la forma gratuita del Ministerio de Salud (Minsal) o de manera particular.
Ahora, en relación con otras enfermedades respiratorias, y que no cuentan con una vacuna, Endeiza recomienda no enviar a los niños al colegio con fiebre o mucha tos, “porque obviamente contagian más cuando empieza el frío y si no ventilan bien las salas de clase empiezan a contagiarse los virus respiratorios unos con otros”.
Bajo ese punto, la doctora pide que los padres sean conscientes de la situación y avisen a la comunidad escolar, por ejemplo, en el caso de que algún hijo fue llevado a urgencia y luego diagnosticado con un virus.
También, menciona otras medidas preventivas, como el uso de mascarilla en menores de edad -más grandes, no bebés- y no enviar a los niños enfermos al colegio hasta que se mejoren.
Finalmente, la experta advierte que las infecciones infantiles pueden ser un foco de contagio para otros grupos etarios. En ese sentido, menciona que la principal consideración de la vacunación contra la influenza en niños de entre 6 y 11 años, es que ellos pueden contagiar a otras personas, ya que son un “foco de alta circulación viral”.
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