- La tercera reunión de gobernanza del Programa Territorial Integrado Hortícola (PTI) presentó herramientas de análisis satelital para identificar los efectos de las lluvias sobre los cultivos en la zona. Autoridades, especialistas y productores coincidieron en que esta información debe complementarse con evaluaciones en terreno para orientar las medidas de recuperación.
La lluvia llegó como un alivio a la Región de Coquimbo, zona que sufre la escasez hídrica por hace unos 15 años. Sin embargo, los temporales también dejaron cultivos dañados, infraestructura de riego afectada e interrogantes sobre la capacidad de respuesta de los actores de la agricultura regional.
La situación fue abordada en la reunión del Programa Territorial Integrado (PTI) Hortícola, iniciativa financiada por Corfo y administrada por Gedes, que reunió a organismos públicos, investigadores y productores para revisar antecedentes de la emergencia y coordinar acciones.
Nuevas tecnologías para dimensionar los impactos
Uno de los principales desafíos es determinar la extensión y severidad de los daños. Se presentaron herramientas satelitales e inteligencia artificial que permiten comparar las condiciones de los cultivos antes y después del evento, identificar sectores inundados y reconocer variaciones en la humedad del suelo y el vigor vegetal.
Estas tecnologías analizan amplias superficies en plazos breves y generan información comparable para Elqui, Limarí y Choapa, aunque deben complementarse con evaluaciones directas.
Juan Pablo Arriagada, director regional de Corfo, destacó la importancia de analizar los efectos del evento y revisar las herramientas disponibles. Roberto Vega, director regional de Sercotec, subrayó la necesidad de cuantificar daño y articular el trabajo interinstitucional para orientar los apoyos hacia los más afectados.
Del satélite al predio
La evaluación en terreno fue una conclusión central. Constanza Jana, investigadora de INIA Intihuasi, explicó que las imágenes satelitales entregan información relevante pero no suficiente: un cultivo puede verse verde desde el aire y estar perdido por exceso de humedad o daños físicos. La observación satelital delimita áreas afectadas; la inspección predial confirma el tipo de daño y las posibilidades de recuperación.
Helia González, de Floricoop, aportó la perspectiva de los productores: las pérdidas representan cosechas que no podrán comercializarse, inversiones comprometidas y dificultades para sostener la actividad agrícola.
Agua: alivio momentáneo, desafío permanente
Las precipitaciones generaron abundancia temporal de agua, pero eso no protege frente a futuras sequías. Los participantes insistieron en mejorar la gestión del recurso, fortalecer la infraestructura e incorporar tecnologías para anticiparse a eventos extremos.
La reunión cerró con un desafío concreto: convertir la información satelital y la evidencia de los predios en decisiones oportunas. Tras la lluvia comienza una tarea decisiva: reconstruir, aprender y preparar los campos para un clima cada vez más incierto.

