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jueves 20/08/2026
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Región

Hospital de Coquimbo cumple 20 años transformando la donación en nuevas oportunidades de vida

En estas dos décadas, 430 personas han podido mejorar su calidad de vida, gracias a la generosidad de 144 familias que decidieron respetar el deseo de sus seres queridos.

Hablar de donación de órganos y tejidos es hablar de solidaridad, de generosidad y, muchas veces, de una decisión tomada en uno de los momentos más difíciles que puede enfrentar una familia.

Hace 20 años, el Hospital San Pablo de Coquimbo inició un camino que hoy continúa acompañando a familias en momentos de profundo dolor, pero también haciendo posible que cada decisión de amor y generosidad pueda transformarse en una nueva oportunidad para otras personas.

En estas dos décadas, 144 familias han decidido respetar la voluntad de sus seres queridos, haciendo posible 144 procuramientos que han contribuido a mejorar la calidad de vida de 430 personas.

Son cifras que hablan de una trayectoria, pero, sobre todo, hablan de personas. De quienes partieron, de sus familias y de aquellos que recibieron una nueva oportunidad para continuar con sus vidas.

“Detrás de cada donación hay una historia, una familia y un gesto de enorme generosidad. Nuestro trabajo es acompañar, orientar y coordinar cada etapa de este proceso con el máximo respeto y humanidad”, destaca Lida Miranda, enfermera jefa de la Unidad de Procuramiento y Donación de Órganos y Tejidos del Hospital San Pablo de Coquimbo.

Desde 2018, la unidad funciona como Coordinación Local del Servicio de Salud Coquimbo, articulando el proceso de donación en los hospitales de Coquimbo, La Serena y Ovalle, e incorporando además la notificación desde Illapel.

Esta labor requiere coordinación, conocimiento y compromiso, pero, por, sobre todo, una profunda sensibilidad para acompañar a las familias y respetar sus tiempos, sus decisiones y la voluntad de sus seres queridos.

Esta idea fue reforzada por Ernesto Jorquera Flores, director del Servicio de Salud Coquimbo, quien estuvo presente junto a otras autoridades en una íntima, pero emotiva ceremonia de conmemoración de los 20 años de la Unidad de Procuramiento y Donación de Órganos y Tejidos del Hospital de Coquimbo. “Hemos ido creciendo no solo en el tipo de procuramientos que hacemos, sino que también en mayor densidad profesional, articulación logística con los hospitales de la región y también con las redes nacionales, porque como equipo del Hospital San Pablo, tienen la destreza en generar los procuramientos, pero también hay que saber llegar oportunamente con los órganos protegidos a los establecimientos en los cuales se requiere”, expresó la autoridad.

En esa misma línea, el Dr. Gabriel Sanhueza, director del Hospital San Pablo de Coquimbo, valoró el trabajo realizado por los equipos de procuramiento, lo que ha posicionado al establecimiento a nivel regional. “Es un honor acompañar a un equipo consolidado que durante, no solamente 20 años, sino desde antes, generó un espacio de trabajo, coordinación con el apoyo del Ministerio y del Servicio de Salud, y que dentro del hospital generó profesionales y técnicos con una mística especial que le han puesto no solo energía, no solo el rigor técnico, sino también una lógica organizacional que ha permitido consolidar nuestra unidad de procuramiento dentro del hospital y a nivel regional”, apuntó el directivo.

Donación de tejidos: otra forma de entregar vida y esperanza

La historia de la unidad también se ha construido a través de la donación de tejidos, ampliando las posibilidades de entregar nuevas oportunidades de recuperación y bienestar.

Desde 2016, el Hospital San Pablo de Coquimbo cuenta con procuramiento de membrana amniótica, gracias a la generosidad de más de 190 madres donantes. Este gesto ha permitido que más de 665 personas accedan a una alternativa terapéutica que puede contribuir significativamente a su recuperación.

A esto se suman más de 134 donantes de tejido óseo, cuya generosidad ha beneficiado a 97 pacientes, y 83 donaciones de córneas, que han permitido que otras personas recuperen algo tan esencial como la posibilidad de volver a ver. Porque detrás de cada una de estas cifras hay una historia: alguien que volvió a caminar, a recuperar su autonomía, a mirar a sus seres queridos o, simplemente, a continuar con su vida.

“Implementar el programa de córneas ha sido un desafío que hemos asumido con compromiso y convicción. Desde orientar a los equipos clínicos para la notificación de pacientes, hasta apoyar a las familias para derivar ciertos mitos en torno a la donación, porque no alteramos la apariencia física de las personas, sino que vamos a ayudarlas a que recuperen la esperanza y la posibilidad de poder volver a ver”, explica Daniela Fontealba, coordinadora de procuramiento y referente del Programa de Córneas del Hospital de Coquimbo.

Las cifras permiten dimensionar lo que se ha construido durante estos 20 años. Pero no alcanzan a contar por sí solas lo que significa para una familia tomar la decisión de donar en medio del duelo.

Para comprender realmente el significado de la donación, hay que escuchar a quienes han vivido este proceso. A quienes han tenido que despedir a un ser querido y, al mismo tiempo, han encontrado en su voluntad de donar una forma de mantener vivo su legado.

Es el caso de Ángel Palta, quien el año pasado enfrentó el fallecimiento de su esposa, Cynthia. En medio del dolor, acompañó el proceso de donación de sus órganos, respetando una decisión que ella había manifestado en vida y que ambos habían conversado como pareja. Hoy, asegura sentir la tranquilidad de haber cumplido su voluntad y contribuido a brindar una nueva oportunidad a otras personas.

“Donar es amor. Se nos va un ser querido, un ser amado, un pilar. Pero junto a esa pena, nos queda la alegría de que, al donar los órganos, estamos dando felicidad a otras familias, estamos dando esa segunda oportunidad que todos merecemos en la vida para volver a creer y volver a vivirla”, comentó con emoción este joven coquimbano.

A 20 años de su creación, la Unidad de Procuramiento y Donación de Órganos y Tejidos del Hospital San Pablo de Coquimbo mira su historia con gratitud y, al mismo tiempo, hacia el futuro. Porque donar no es solo dar un órgano o un tejido. Es entregar una oportunidad, prolongar un legado y permitir que, incluso en medio de una despedida, pueda nacer una nueva esperanza.