El hito fue posible gracias al trabajo de un equipo multidisciplinario especializado y forma parte del proceso de fortalecimiento clínico que busca concretar la futura implementación de la cirugía cardiovascular en la Región de Coquimbo.
Un procedimiento que, hasta ahora requería derivar a los pacientes de la región a hospitales de Valparaíso o Concepción, comenzó a realizarse por primera vez en La Serena. Se trata del reemplazo valvular aórtico transcatéter (TAVI), una técnica utilizada para tratar la estenosis aórtica severa y considerada uno de los mayores avances de la cardiología moderna de las últimas décadas. Con este hito, el Hospital de La Serena se incorpora a la red nacional de centros capaces de desarrollar este procedimiento cardiovascular de alta complejidad y da un nuevo paso, mientras avanza hacia la implementación de la cardiocirugía en la región.
La estenosis aórtica es una enfermedad degenerativa que afecta principalmente a adultos mayores y consiste en el estrechamiento progresivo de la válvula aórtica, estructura encargada de permitir la salida de sangre desde el corazón hacia el resto del organismo. A medida que la enfermedad avanza, el corazón debe realizar un esfuerzo cada vez mayor para bombear sangre, provocando síntomas como fatiga, dolor torácico, dificultad respiratoria, mareos, pérdida de conciencia e insuficiencia cardíaca. Sin tratamiento, esta patología presenta un marcado deterioro de la calidad de vida del paciente, junto a una elevada morbimortalidad, es decir, puede causar graves problemas de salud e incluso la muerte si no se trata a tiempo.
Tradicionalmente, la única alternativa para estos pacientes era una cirugía cardíaca abierta, procedimiento que implica abrir el tórax, detener temporalmente el corazón y utilizar circulación extracorpórea. Sin embargo, muchos pacientes de edad avanzada o con enfermedades asociadas presentan riesgos quirúrgicos prohibitivos y es precisamente para ellos que surge esta tecnología.
El doctor Mario Contreras, cardiocirujano del Hospital de La Serena, destacó que, en condiciones ideales, en un paciente con un estado basal adecuado y una edad apropiada, lo que se plantea es un reemplazo valvular quirúrgico, que continúa siendo el procedimiento con mejores resultados.
“En pacientes de edad muy avanzada o con comorbilidades u otras enfermedades que impliquen un alto riesgo quirúrgico, se considera el reemplazo valvular transcatéter. En este procedimiento no se retira la válvula original; en su lugar, se despliega una nueva válvula dentro del anillo valvular nativo del paciente. Mediante fuerza radial, esta prótesis desplaza y comprime los velos de la válvula original contra las paredes del anillo, quedando fija en esa posición y asumiendo así la función de la válvula nativa”.
Por su parte, el doctor Jorge Novoa, también cirujano cardiovascular de recinto asistencial, señaló que las técnicas endovasculares han supuesto una verdadera revolución en el manejo de este tipo de pacientes. “Se trata, en general, de personas de edad avanzada y con un alto riesgo quirúrgico, para quienes antes de la aparición de estas alternativas solo se podía ofrecer un tratamiento conservador o un manejo médico orientado al control de los síntomas, mediante distintos medicamentos y estrategias terapéuticas. Sin embargo, ese enfoque no permitía resolver de manera satisfactoria toda la carga sintomática ni mejorar la sobrevida de estos pacientes”.
DE LA DERIVACIÓN AL TRATAMIENTO LOCAL
La técnica permite implantar una nueva válvula cardíaca mediante un catéter que se introduce generalmente por la arteria femoral y avanza hasta el corazón sin necesidad de abrir el tórax; una vez posicionada, la prótesis reemplaza de forma inmediata la función de la válvula enferma. Hasta ahora, el cien por ciento de los pacientes de la Región de Coquimbo que requerían una TAVI debían ser derivados, lo que implicaba enfrentar listas de espera, largos traslados, separación de su entorno familiar y costos económicos asociados a viajes, alojamiento y acompañamiento, además de los riesgos inherentes a retrasar un tratamiento cardiovascular de alta complejidad.
La puesta en marcha del programa permite comenzar a revertir esa realidad. Los pacientes podrán ser estudiados, diagnosticados, tratados y controlados en su propia región. Asimismo, el hospital podrá disminuir los días de hospitalización asociados a esperas por derivación y ofrecer una respuesta más oportuna frente a patologías que, en muchos casos, evolucionan hacia cuadros de insuficiencia cardíaca severa.
El doctor Hugo Marín, cardiólogo hemodinamista y jefe de la Unidad de Hemodinamia del recinto de salud serenense destacó la existencia de equipos clave en el hospital que también hacen posible este nivel de avance. “Contamos con todo lo necesario para realizar este procedimiento. Un aspecto fundamental es disponer de ecocardiografistas; asimismo, es clave tener un servicio de radiología de alto nivel ya que cumple un rol muy importante en la realización de la angiotomografía que permite determinar con precisión si la válvula es candidata a ser reemplazada mediante este mecanismo y definir qué tipo de válvula puede utilizarse. Además, contamos con una Unidad Coronaria que brinda el soporte necesario para el manejo y seguimiento del paciente después del procedimiento”.
En tanto, el doctor Nicolás Veas, cardiólogo intervencionista de Clínica Las Condes y Clínica Bupa estuvo presente en las primeras intervenciones y destacó al equipo serenense. “Hoy en día existen centros de implante de TAVI desde Antofagasta hasta Punta Arenas, por lo que es un orgullo estar participando en este avance aquí en La Serena. Lo más importante es mantener y consolidar el programa en el tiempo, por eso, la invitación es a seguir desarrollando más centros, pero de manera bien estructurada, tal como está ocurriendo en el Hospital de La Serena, donde cardiólogos intervencionales y cirujanos cardíacos trabajan de forma conjunta, generando un beneficio directo para los pacientes y para toda la región”.
EL SIGUIENTE PASO: LA CARDIOCIRUGÍA
La puesta en marcha del programa TAVI representa uno de los avances más significativos en el desarrollo reciente de la atención cardiovascular de alta complejidad en la Región de Coquimbo. El hito refleja el trabajo realizado durante los últimos años para fortalecer las capacidades técnicas y organizacionales necesarias para abordar procedimientos cada vez más complejos.
Para el director del establecimiento, Iván Marín, este avance forma parte de un proceso mayor que busca consolidar la atención cardiovascular especializada en la región y generar las condiciones necesarias para concretar uno de los proyectos sanitarios más esperados: la implementación de la cirugía cardiaca.
Según explicó Marín, durante los próximos meses, profesionales del establecimiento continuarán participando en instancias de entrenamiento clínico con el apoyo de hospitales de alta complejidad del país, con el objetivo de asegurar que la futura actividad cardioquirúrgica cuente con los estándares de calidad y seguridad requeridos para este tipo de intervenciones.
“Esperamos que dentro de los próximos seis meses podamos concretar las primeras cirugías cardíacas de adultos en la región, que probablemente serán el paso más importante que daremos en los próximos años. Para ello hemos trabajado en la formación de equipos especializados: comenzamos hace algunos años con la incorporación de cardiocirujanos, el año pasado incorporamos un perfusionista, contamos con un anestesiólogo en formación y, desde este mes, profesionales de pabellón y de la Unidad de Cuidados Intensivos realizarán pasantías en el Hospital Sótero del Río, que nos ha prestado todo su apoyo y al que agradecemos profundamente su disposición”.
La proyección es que la Región de Coquimbo pueda comenzar a realizar cirugías cardíacas de adultos de manera permanente, permitiendo que pacientes que hoy deben ser derivados a otras regiones puedan acceder a estas prestaciones más cerca de sus hogares y redes de apoyo.

