Mónica Barrera – Psicóloga, Consultora y Coach Ejecutiva de Dinámicas Humanas y DHumanLab
Iniciar un nuevo año también implica que muchas personas comienzan una nueva etapa laboral y esto puede generar ansiedad, incluso en profesionales experimentados. La incertidumbre sobre expectativas, culturas organizacionales y tener que “encajar” activan respuestas psicológicas naturales que afectan desempeño y bienestar. Como líderes, no basta con esperar que “el nuevo se adapte”; es necesario facilitar esa adaptación.
Liderar con claridad, definiendo expectativas, objetivos y rutas de aprendizaje reduce la ansiedad al transformar lo desconocido en metas alcanzables. Estrategias como programas de mentoring, retroalimentación estructurada y espacios de diálogo ayudan a construir confianza y sentido de pertenencia.
Asimismo, promover habilidades de regulación emocional, como priorización de tareas y pausas reflexivas, aumenta la resiliencia y la capacidad de enfrentar presiones cotidianas.
La ansiedad en un ambiente nuevo no es debilidad. Es una señal que invita a las organizaciones a diseñar espacios donde las personas puedan desplegar su potencial y florecer desde el primer día.

